Guía Completa del Cuidado de Lentes de Contacto
Todo lo que necesitas saber para cuidar tus lentes de contacto correctamente. Errores comunes, rutinas de limpieza y cuándo cambiarlos según tu optómetra.
Leer másUn lente de contacto se apoya directamente sobre la córnea. Eso lo convierte en un producto sanitario, no en un accesorio: la adaptación tiene que hacerla un optómetra y no se puede comprar con la fórmula de las gafas.
La razón es concreta. El lente de gafa va a unos 12 milímetros del ojo y el de contacto a cero, lo que cambia la potencia necesaria. Y además hay que medir la curvatura de tu córnea y la calidad de tu lágrima, que la fórmula de gafas no dice.
Medición de la curvatura de la córnea. Determina el radio y el diámetro del lente que te sirve: uno demasiado plano se mueve, uno demasiado cerrado comprime.
Cantidad y calidad de la película lagrimal. Si tienes tendencia al ojo seco, condiciona el material y el tiempo de uso que puedes tolerar.
Conversión de tu fórmula de gafas a la potencia real del lente de contacto, con el ajuste que corresponde a la distancia al ojo.
Te colocamos un lente de prueba y evaluamos cómo se asienta y se mueve sobre el ojo antes de pedir los tuyos.
Cómo ponértelos, quitártelos y limpiarlos. Si es tu primera vez, no sales de la sede hasta que lo hagas tú solo con soltura.
Revisión a las dos semanas y al mes para confirmar que la córnea responde bien. Es la parte que más se salta la gente y la que evita problemas serios.
Se mide tu fórmula actualizada y la curvatura corneal en la misma consulta.
Diarios, quincenales, mensuales o rígidos, según tu fórmula, tu rutina y la salud de tu córnea. En climas cálidos y húmedos los diarios suelen ser la opción más segura.
Pruebas el lente en consulta y aprendes la rutina completa de manipulación e higiene.
Vuelves a las dos semanas para verificar que todo va bien. A partir de ahí, control anual como mínimo.
El costo depende sobre todo del tipo de reemplazo: los diarios son más cómodos y seguros pero salen más caros al mes; los mensuales rinden más pero exigen una rutina de limpieza estricta.
A la caja de lentes hay que sumarle la solución multipropósito y el recambio del estuche cada tres meses. Conviene calcular el gasto mensual completo, no el precio de la caja.
La adaptación y el control de seguimiento se cotizan aparte del producto. Pregunta en tu sede por el valor antes de empezar.
No. Son fórmulas distintas: el lente de contacto se apoya sobre la córnea y el de gafas va a unos 12 mm de distancia, lo que cambia la potencia necesaria. Además hace falta medir la curvatura corneal, un dato que la fórmula de gafas no incluye.
No, salvo que sean de uso extendido y tu optómetra lo haya autorizado expresamente. Dormir con lentes reduce el oxígeno que llega a la córnea y multiplica varias veces el riesgo de infección.
La mayoría de lentes blandos están diseñados para un máximo de 10 a 12 horas diarias. Pasado ese tiempo conviene pasar a las gafas para dar descanso al ojo.
Sí. Existen lentes tóricos para astigmatismo y multifocales para presbicia. La adaptación es algo más laboriosa y puede requerir más de una prueba hasta dar con el lente adecuado.
No. El agua de piscina, mar y ducha puede introducir microorganismos bajo el lente, entre ellos Acanthamoeba, que causa una queratitis grave. Si necesitas ver en el agua, usa gafas de natación graduadas.
En las 18 sedes de Ópticas ABC, repartidas en 6 ciudades.
Todo lo que necesitas saber para cuidar tus lentes de contacto correctamente. Errores comunes, rutinas de limpieza y cuándo cambiarlos según tu optómetra.
Leer más
El ojo seco afecta a millones de colombianos. Conoce sus causas, cómo el aire acondicionado y las pantallas lo empeoran, y qué tratamientos existen.
Leer más
¿Nunca te has hecho un examen visual y no sabes qué esperar? Te explicamos paso a paso qué incluye, cuánto dura, si duele y cómo prepararte.
Leer másTe resolvemos dudas sin compromiso, o acércate directamente a la sede más cercana.